Para la mayor parte de las personas hablar de “Imagen” implica algo onírico, irreal, fantástico, quimérico. Pero la verdad es que la definición más precisa la puede decir un diccionario: “una representación mental de cualquier cosa que no se encuentre de hecho en los sentidos; revivir o imitar una experiencia sensible junto con los sentimientos colaterales; la reproducción de la memoria o imaginación de sensaciones de vista, tacto, oido, etc...., como imágenes visuales, táctiles o auditivas; una visión producto de la fantasía; en general un concepto una idea.”
La palabra “Corporativa” se refiere al grupo al que pertenece la imagen, en este caso la empresa, quien posee una identidad propia con una cultura de normas, valores y signos visuales de reconocimiento externo.
El concepto central de identidad corporativa se trata de una personalidad construida por la empresa. Es decir, la identidad no es una dimensión o cualidad que la empresa posee, sino más bien el resultado de un esfuerzo que consiste en descubrir sus potencialidades mediante operaciones de auto evaluación y definición de la singularidad empresarial. En este sentido, la identidad exige una manifestación visual o física, que es el rasgo externo más visible de la empresa en el proceso de diferenciación al entrar en la competencia de los mercados. La identidad visual es, junto con el comportamiento, la personalidad de una empresa.
La rapidez con que hoy se difunden las noticias; la competitividad de los mercados; la creciente similitud entre productos, la “nueva economía” de la información, como le llaman los comunicólogos, hace que las empresas cada vez utilicen nuevas formas para canalizar sus mensajes y hacerse identificables de acuerdo a la imagen que quieran proyectar. Por lo tanto, en la formulación de un plan comunicacional, en la estrategia de mercadeo, deberá existir, previamente, un conocimiento de las características o atributos reales y o potenciales de la imagen, tanto al interior como en su relación con el medio externo.
La imagen de una empresa no sólo está compuesta por los aspectos visuales de la marca, constituida por logotipo (forma de escribir el nombre de una marca o compañía, ya sea con sus iniciales o todas sus letras), del símbolo (elemento visual, constituido por la figura que representa la marca sin anunciarla), del color; estilo tipográfico; diseño del producto; publicidad (todo medio visual), promoción; simbología interna; papelería de la empresa, etc. También está compuesta por la dinámica de las relaciones interpersonales; historia y productos. Toda empresa tiene una imagen corporativa en la mente de las personas que la conocen, sin embargo, cada persona ve dicha empresa de manera distinta.